Ystad, a medieval town (Sweden)

On our last day in cold Sweden, we made an excursion to a small village on the south coast, Ystad, beautiful for its medieval architecture and known (even more so) thanks to the fictional Inspector Wallander.

At 10am we got on a train to this town. The day was quite cold and the weather forecast wasn’t too good, but I would never have imagined having a real snow storm midway, and much less, arriving in Ystad and having to run like crazy to take refuge.

Really, it’s a lovely place. Pastel colored, brick walls, cobbled streets. Unfortunately, the weather didn’t let me enjoy everything that I would have liked, and I was more aware of protecting myself from the cold and the snow, than of observing what surrounded me, I barely even took photos, since my hands were frozen.

Taking advantage of the brief intervals in which the sun greeted us, and hugging ourselves when the snow returned, we walked following the signs to the beach. During this journey I felt like a scary movie, we skirted a look from which high wooden houses appeared, the wind shaking the trees, and we, fighting against everything. And finally, we saw it. With a strong wind that shook us, and threw thousands of grains of sand against us, but there it was, the Baltic Sea, immense and furious before our eyes.

We were just enough to take a couple of quick photos, but we had time to feel envious of the people of the hotel that is right on the beach, while we were fighting against the cold and the wind, they were soaking in warm water disguising the views with a cocktail in your hand. The Hotel / spa is this one, in case you feel curious.

From there we returned home, but on the way to the train stop instead of skirting the forest, we crossed it. Suffering a snowstorm every 5 minutes, and feeling again in a horror story.

As I said in the previous post about this trip, I feel that the cold did not let me enjoy as much as I wanted, but I recommend 100% to make this trip, yes when the weather is better. Because you will see a different culture to which most of us are accustomed, and cities are precious so precious that they take you gently to a story.

Soon we will prepare more trips and we are willing to share them with you.

***

En nuestro último día en la fría Suecia, hicimos una excursión a un pueblecito de la costa sur, Ystad, hermoso por su arquitectura medieval y conocido (aún más) gracias al ficticio Inspector Wallander.

A las 10am subimos a un tren rumbo a esta población. El día era bastante frío y la previsión meteorológica no demasiado buena, pero nunca hubiese imaginado atravesar una autentica tormenta de nieve a mitad del trayecto, y mucho menos, al llegar a Ystad y tener que correr como locos a refugiarnos.

Realmente, es un lugar encantador. Casitas de color pastel, fachadas de ladrillo, calles adoquinadas. Lamentablemente, el tiempo no nos dejó disfrutar todo lo que nos hubiese gustado, y estabamos más pendientes de protejernos del frío y la nieve, que de observar lo que nos rodeaba, incluso a penas hiccimos fotos, ya que mis manos estaban congeladas.

Aprovechando los breves intervalos en los que el sol nos saludaba, y abrazándonos a nosotros mismos cuando la nieve volvía, caminamos siguiendo los carteles hacia la playa. Durante este trayecto me sentí como en una película de miedo, bordeamos un busque del que asomaban altas casas de maderas, el viento sacudiendo los árboles, y nosotros, luchando contra todo. Y finalmente, lo vimos. Con un fuerte viento que nos sacudía y tiraba contra nosotros miles de granitos de arena, ahí estaba, el Mar Báltico, inmenso y furioso ante nuestros ojos.

Estuvimos lo justo para sacar un par de fotos rápidas, pero nos dio tiempo a sentir envidia de la gente del hotel que está justo en la playa, mientras nosotros luchábamos contra el frío y el viento, ellos estaban a remojo en agua calentita disfutando de las vistas  con un cóctel en la mano. El Hotel/spa (Link), por si sentís curiosidad.

De ahí ya volvimos a casa, pero de camino a la parada de tren en vez de bordear el bosque, lo cruzamos. Sufriendo una ventisca de nieve cada 5 minutos, y sintiéndome de nuevo en una historia de terror.

Como dije en el anterior post sobre este viaje, siento que el frío no me dejó disfrutar tanto como quería, pero recomiendo 100% hacer este viaje, eso sí cuando el tiempo sea mejor. Porque veréis una cultura diferente a la que la mayoría estamos acostumbrados, y las ciudades son preciosas tan preciosas que te llevan suavemente a un cuento.

Pronto prepararemos más viajes y estamos deseosos de compartirlos con vosotros.

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