The curious case of Malmö

Throughout my life I have asked myself what life would be like in the Nordic countries, what kind of people I could find, what the cities would look like and, well, at GreyB, we decided to visit Denmark and Sweden.

We left Brighton at 3.50 a.m. towards Gatwick airport, I personally like to travel early, but sometimes I forget that at that early time the connections with the airport are not all good, because the first train could be a risk due to the weather conditions of recent months and the bus left very early. Luckily, I don’t travel alone and enjoying a coffee at the airport with my most precious company is not at all an ordeal.

The plane takes off at dawn, I think that on rare occasions I’ve been able to appreciate such spectacular dawns, phone camera in hand, idiot smile and shots to the spectacular views. Two hours of crossing that escape between my fingers immersed in the new book that I am reading.

We landed in Copenhagen, we left the plane and the culture shock is immediate. Issue? Language. Don’t get me wrong, there are posters in English and following the indications you can get the destination, but the subway signs, trains and bus, were somewhat confusing. Finally, we bought the tickets to Malmö, about 220 Danish Crowns, which is about 25 pounds for 2 tickets to cross into Sweden, no complaints, leaving my country for the first time cost me 27 years, 200 tears and a lot of fear, but that’s another subject.

After the odyssey at the Danish airport, we found the train that crosses the Øresund Bridge to Malmö, Sweden. What can I say? It’s amazing, the journey flew by, the sea in both windows of the train, the speed at which the almost imperceptible passage in the interior of the train passed but betrayed by the view, it simply seemed to be taken from any science fiction novel.

Finally we arrived to the city, the first thing that caught my attention was the infrastructure of the train station, majestic and immaculate. We moved around the station looking for the exit. At first glance and as a first sensation Malmö transmitted a feeling of sadness, the streets were empty and the sky painted gray didn’t help to improve that feeling, the amplitude of the avenues didn’t counteract my feelings either. We walked towards the center and the streets became narrow and cobbled, the bike lanes were a constant in the landscape of the city, the houses began to get rid of the gray with bright colors while the beauty of the medieval airs with touches was opened before us current. As we walked through the city you could see the contrasts, Malmö is a coastal city with a very marked industrial area in which we can find the Turning Torso, a building of 54 floors with 190 meters high designed by the architect Santiago Calatrava, which is inspired by a sculpture of a human body of it.

After walking, observing monuments and enjoying the cold temperature that invaded us to the prohibited areas of our body, we decided to warm our bodies and spirits in one of the many cafes that we saw in our journey.

To be honest, I didn’t expect the coffee shops were the most common places in the city, its coffee culture is very important, in almost all the coffee shops I visited I found coffee from different parts of the world, with different roasts, grains to sell, and the specialized baristas with whom I was able to keep more of an interesting conversation about the most diverse topics related to coffee.

In all the coffee shops that  we visit, the arabic variety predominated, and the dark roast, since many prepared beverages based on dairy products, and as we know this type of roast is the ideal for this type of drinks. Another thing that caught my attention was that the alternative to the most common lactose milk was oat milk, well spread in all shops and leaving soy milk in the background, in fact in many of the places only had oat milk as an alternative.

The most curious thing about Malmö, is that despite its gray tone due to the weather, its residents were friendly, smiling and very respectful, I dind’t  hear any loud sound during my visit, or even the horn of a car, nor was I at risk of be hit on their roads. Even when the hunger tightened, I went to a pizzeria in search of something warm, because they offered coffee and 2 slices of pizza for a reasonable price, I could not find a way to communicate with the man who smiled at me trying to explain what he could offer me and I gave him back the smile, I expressed that I didn’t understand, the common word was coffee, well not only gave me two pslices of pizza, but also gave me coffee as a gesture of sympathy, a delicious filtered coffee, which by the taste I deduced was a robust coffee, taken from any supermarket but that its aroma and flavor were more than enough for that experience in the middle of nowhere in the city of Malmö.

Our trip continued in those parts, but in following publications we will continue with our visit to Copenhagen in Denmark, and another city in Sweden known as Ystad.

Greetings and I hope you visit Malmö, for me the coolest and most charming city I have visited, do you dare to walk its streets?

***

Durante toda mi vida me he preguntado cómo sería la vida en los países nórdicos, qué tipo de personas me podía encontrar, cómo serían las ciudades y bueno, en GreyB, nos decidimos por visitar Dinamarca y Suecia.

Salimos de Brighton a las 3.50 a.m. rumbo al aeropuerto de Gatwick, personalmente me gusta viajar temprano, pero a veces olvido que a esas horas las conexiones con el aeropuerto no son del todo buenas, pues el primer tren era demasiado justo como para arriesgar debido a las condiciones climatológicas de los últimos meses y el bus salía con bastante antelación. Por suerte, no viajo solo y disfrutar un café en el aeropuerto con mi mas preciada compañía no es para nada un suplicio.

Despega el avión al alba, creo que en contadas ocasiones he podido apreciar amaneceres tan espectaculares, cámara del móvil en mano, sonrisa de idiota y disparos a las asombrosas vistas. Dos horas de travesía que se me escapan entre los dedos sumido en el nuevo libro quee estoy leyendo.

Aterrizamos en Copenhague, salimos del avión y el choque cultural es inmediato. ¿Problema? El idioma. No me malinterpreteis, hay carteles en inglés y siguiendo las indicaciones se llega al destino, pero los carteles del metro, trenes y bus, fueron un tanto confusos. Finalmente, compramos los tickets para Malmö, unas 220 Coronas danesas, lo que vienen siendo unas 25 libras por 2 tickets para cruzar a Suecia, ninguna queja, salir de mi país por primera vez me costo 27 años, 200 lagrimas y mucho miedo, pero eso es otro tema.

Después de la odisea en el aeropuerto danés, encontramos el tren que atraviesa el Puente de Øresund destino Malmö, Suecia. ¿Qué puedo decir? Es impresionante, el trayecto se me pasó volando, el mar en ambas ventanas del tren, la velocidad a la que transcurría el trayecto casi imperceptible en el interior del vagón pero delatada por la vista, simplemente parecía sacado de cualquier novela de ciencia ficción.

Finalmente llegamos a la ciudad, lo primero que me llamó la atención fue la infraestructura de la estación del tren, majestuosa e inmaculada. Nos movimos por la estación en busca de la salida. A simple vista y como primera sensación Malmö me transmitió una sensación de tristeza, las calles estaban vacías y el cielo pintado de gris no ayudaba a mejorar esa sensación, la amplitud de las avenidas tampoco contrarrestaban mis sentimientos. Caminamos hacia el centro y las calles se tornaron mas estrechas y adoquinadas, los carriles bicis eran una constante en el paisaje de la ciudad, las casas empezaban a deshacerse del gris con colores vivos mientras se abrió ante nosotros la belleza de los aires medievales con toques actuales. A medida que caminamos por la ciudad se podían ver los contrastes,  Malmö es una ciudad costera con una zona industrial muy marcada en la cual podemos encontrar el Turning Torso, un edificio de 54 plantas con 190 metros de altura diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava, que está inspirado en una escultura de un cuerpo humano girandose sobre si mismo. 

Después de pasear, observar monumentos y disfrutar de la gélida temperatura que nos invadía hasta las zonas prohibidas, decidimos calentar nuestros cuerpos y ánimos en una de las muchas cafeterías que vimos en nuestro trayecto.

Para ser honesto, no me esperaba que las cafeterías fueran los comercios más comunes en la ciudad, su cultura del café es muy pronunciada, pues en las cafeterías que visité encontraba café de diferentes partes del mundo, con diferentes tuestes, granos para vender, y los baristas especializados con los que pude mantener mas de una conversación interesante acerca de los mas diversos temas relacionados con el café.

En todas las cafeterías que me adentré predominaba la variedad arábica, y el tueste oscuro, ya que muchas preparaban bebidas basadas en productos lácteos, y como bien sabemos este tipo de tueste es el ideal para este tipo de bebidas. Otra de las cosas que me llamó bien la atención fue que la alternativa a la leche con lactosa mas común era la leche de avena, bien difundida en todos los comercios y dejando a un segundo plano la leche de soja, de hecho en muchos de los sitios solo tenían como alternativa la leche de avena.

Lo mas curioso de Malmö, es que aun a pesar de su tonalidad gris debido al tiempo, sus habitantes eran amables, sonrientes y muy respetuosos, no escuché ningún grito en mi visita, o si quiera el claxon de algún coche, ni corrí riesgo de ser atropellado en  sus carreteras. Incluso cuando el hambre apretaba, entré a una pizzería en busca de algo calentito, pues ofrecían café y 2 trozos de pizza por un razonable precio, no encontré manera de comunicarme con aquel hombre que me sonreía intentando explicarme lo que podía ofrecerme y yo devolviéndole la sonrisa, le expresé que no le entendía, la palabra común fue café, pues bien no solo me regaló dos trozos de pizza, sino que también me dio el café como gesto de simpatía, un delicioso cafe filtrado, que por el sabor deduje que era un cafe robusta, sacado de cualquier supermercado pero que su aroma y sabor eran mas que suficientes para aquella experiencia en medio de ninguna parte en la ciudad de Malmö.

Nuestro viaje continuó por aquellos lares, pero en siguientes publicaciones contaremos como fue nuestra visita a Copenhague en Dinamarca, y otra ciudad en Suecia conocida como Ystad.

Un saludo y espero que visiteis Malmö, para mi la ciudad mas fría y encantadora que he visitado, ¿te atreves a recorrer sus calles?

 

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